Mortadelo y Filemón

Mortadelo y Filemón

Los internacionales Mortadelo y Filemón nacen de la pluma de Francisco Ibáñez en 1958 con el nombre de “Mortadelo y Filemón, Agencia de Información” para ocupar una página de Pulgarcito, revista en la que continuaría saliendo hasta que en los años 70 se cancelase esa cabecera para crear la revista Mortadelo al más puro estilo de la Pilote francesa: unas cuatro páginas de Mortadelo y el resto de pasatiempos y con historias auto-conclusivas y “de Continuará” de otros personajes. Con el tiempo, estas páginas de Mortadelo tomaron el estilo de publicación franco-belga, ya que cada episodio era una parte de una aventura de 54 páginas que luego se publicaba en un álbum al estilo de Astérix o Tintín. Actualmente, periódicamente Ibáñez sigue publicando las aventuras de Mortadelo usando cualquier pretexto como Expediente X, los 100 años del Cine o las Olimpiadas de Atlanta, pero ya directamente en álbumes de tapa dura (Colección Magos del Humor) y tapa blanda (Colección Olé). Estas últimas aventuras, a pesar de tener un dibujo genial, muy claro, depurado y muy detallado, pecan de tener una guión muy simple que se limita a la repetición de gags uno detrás de otro, siendo la mayoría copiados de otras aventuras.

El Sulfato Atómico, primera aventura larga de los personajes, presenta la nueva situación que, desde ese momento, vivirán: son agentes de la TIA (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), una clara parodia de la CIA, bajo el mando del Superintendente Vicente (el “Súper”) y que serán ayudados por los inventos del Doctor Bacterio, que siempre resultarán un desastre. Asimismo, luego aparecerán otros personajes asíduos como la secretaria del Súper, la Srta. Ofelia, o el agente Bestiajez…

 

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