El Inspector Dan

El Inspector Dan

Mucho antes del tío Vampus, el primo Rufus y las Historias para no dormir, el Inspector Dan fue el gran personaje de horror y misterio de la cultura popular española. Fue creado por Rafael González en 1947 para la revista Pulgarcito, el legendario semanario de humor donde Dan introducía el género dramático por medio de una página semanal de apretadas viñetas rebosantes de texto en una época en que los elaborados y literarios bocadillos no eran cosa rara ni una perversión del guionista (véase cualquier tebeo de Edgar Jacobs). Y es que el Inspector Dan nació con una clara vocación novelesca que recurría a todos los tópicos del folletín de misterio, y no es por esto de extrañar que bien pronto los guiones corrieran a cargo de Francisco González Ledesma, quien durante muchos años escribiría multitud de bolsilibros de terror y del oeste bajo el seudónimo de Silver Kane. Hoy es, con justa razón, un renombrado autor de novela negra en Francia; no precisamente por el Inspector Dan ni por los bolsilibros de Silver Kane, sino por sus más recientes novelas de elaborada cocina literaria. Silver Kane, como Curtis Garland, Marcial Lafuente Estefanía, Clark Carrados y otros muchos, fue primero microondas de la literatura que chef escrupuloso e internacional.

Las historietas del Inspector Dan, escritas primero por González Ledesma y luego por Víctor Mora, transcurrían en el Londres mítico que la literatura popular de finales del siglo XIX ayudó a exportar a todos los rincones del mundo con Jack el Destripador como siniestro embajador: un Londres neblinoso, tachonado de oscuros callejones como cicatrices de una ciudad eminentemente nocturna y ancestral donde la criminalidad y lo fantasmagórico formaban parte del paisaje urbano. En este contexto de irrealidad el Inspector Dan de Scotland Yard, siempre acompañado de su inseparable Stella y, en menor medida, del estrafalario Inspector Simmons, se enfrentará a una larga serie de criminales que merecerían ser reunidos en un Museo de Cera para ellos solos. Incluso Satanás ascendió al mundo de los mortales para enfrentarse al Inspector Dan, en una de las historias más recordables dibujadas por el gran Eugenio Giner. Porque hablar del Inspector Dan es hablar de su principal y más emblemático dibujante: Eugenio Giner (1924-1994), un artista de profunda elegancia a quien podríamos considerar sin duda el gran poeta del terror gráfico del tebeo español hasta que los dibujantes españoles capitaneados por Josep Toutain desembarcaron en el Nueva York de Jim Warren en 1970. Eugenio Giner es un artista virtuoso de la mancha de tinta al que hay que examinar con lupa, pues en las diminutas viñetas del Inspector Dan desarrolló un expresionismo gráfico cuya fuerza nace de las más arraigadas pesadillas infantiles: criminales resucitados, catacumbas, parajes siniestros, monstruos atormentados, asesinos enloquecidos, momias, espectros y hasta el mismo Satanás, adquirieron al pasar por la pluma de Giner visos de autenticidad y cierto grado de lirismo terrorífico.

En 1952 la Editorial Bruguera quiso exprimir el éxito de la serie y lanzó al mercado una serie de cuadernos semanales de la que se publicaron 72 números. Si bien algunos episodios estaban dibujados por un Eugenio Giner en el cenit de su maestría, pronto se alternaría a las tintas con otros artistas del tebeo como Oliver, Macabich, Pedro Alférez, León, Francisco Hidalgo y Julio Vivas. Las portadas corrieron, por lo general, a cargo de Giner —quien tuvo una evolución notoria a lo largo de la serie desde el estilo expresionista de Pulgarcito hacia otro menos tenebroso y de viñetas más amplias—, pero también de Macabich y de Julio Vivas. El último dibujante de Dan en el cuadernillo fue el elegante Julio Vivas, quien dibujaría algunas historietas nuevas a principios de los 70 y se encargaría de las portadas del refrito Bruguera publicado en la Colección Bravo (al alimón con El Cachorro, de Iranzo) en la segunda parte de la misma década.

La colección completa fue reeditada recientemente por Ediciones B acompañada de tres recopilatorios con material de Pulgarcito: La muerte, estrella de Hollywood, El museo siniestro y la famosa historia de 1947 Los seres infernales de Salisbury Castle, una aventura poblada de monstruos atormentados creados por un peculiar doctor Moreau que inyecta en seres humanos glándulas animales. Se trata de Eugenio Giner en estado puro, antes de su evolución a viñetas más grandes y llenas de luz en una evolución que parecía la de la propia España: desde el oscurantismo de los años posteriores a la guerra civil al creciente aperturismo de los años 50.

¿Quién no fue niño y se quedó una tarde de invierno solo en casa? ¿Quién no encendió la tele y se encontró con una película de terror? ¿Quién no empezó a verla con cierta angustia a medida que el hogar se poblaba de sonidos y ecos extraños? ¿Quién no deseó entonces no haberse quedado solo? A estos miedos irracionales e infantiles apelaba con éxito el Inspector Dan. Sólo por medio de la hipnosis podríamos volver a sentir el equilibrado horror de sus viñetas y la eléctrica aparición de sus fantasmas, asesinos y monstruos.

Ricardo Vigueras

 

4 replies


  1. Creo que todos los de mi generación (acabo de cumplir 43 tacos) fuimos devoradores de los bolsilibros de Bruguera y de sus inolvidables tebeos. De todos los personajes que en aquellas revistas infantiles aparecían el Inspector Dan era mi favorito, y creo que gracias a él me aficioné al cine clásico, especialmente a las magistrales producciones de la Universal de los años 30 y 40 y a las posteriores de la Hammer Films. Conocí a Dan y Stella bastante tarde, y nunca pude conseguir sus aventuras originales. Pero seguía con entusiasmo aquellas pequeñas entregas semanales que aparecían en Pulgarcito. Creo que es el la mejor creación del comic español, al menos en lo que podríamos llamar “comic serio”, ya que en el humorístico no cabe duda de que los reyes son Mortadelo y Filemón.


  2. Perdonad esta intromisión, pero yo soy uno de ésos que también se hizo la colección “refrita” del Inspector Dan en “Bravo” y tengo los 41 números. El otro día tuve la feliz idea de llevar a encuadernar la colección, pero en mi tierna juventur fui lo suficientemente estúpido como para arrancar las tapas y deshacerme de ellas, de modo que no sé qué orden he de seguir para encuadernar los tebeos, pues no tengo más que el nombre de cada aventura. ¿Podría un alma ilustrada y caritativa echarme una mano para ordenar mi colección? Infinitas gracias de antemano.

    Bernardo de Haro.–


  3. Tengo la colección completa del Inspector Dan y me gustaría encuadernarla, pero fui tan cafre en mi lejana infancia que arranqué las cubiertas y no sé cómo ordenarlas, pues en la primera página solo consta el título de la aventura. ¿Habría un alma caritataiva, ilustrada y bien documentada, que me ayudara a poner orden?

    Gracias anticipadamente y saludos a todos los comic-adictos.

    Bernardo.–


  4. Bernardo;

    Aunque tarde he entrado en tu comentario. Supongo que te refieres a la primera colección de Dan, la que se publicó entre 1951 y 1953. con alguna que otra reedición posterior (creo que la última fue en 1996). Si es así en mi blog “elinspectordan@blogspot.com”, tengo previsto incluir la lista de los títulos de los 72 números de la colección.
    Saludos….

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