Julio Briñol

Briñol

Julio Briñol nació en Madrid en 1930 y, tras sus estudios, fue ilustrador para Bruguera. Para el Trueno realizó varias aventuras y portadas en la revista, además de las aventuras del paje Elgorriaga (aventura publicitaria que aparecía en entregas de una página por detrás de la portada de los cuadernos). Ahora se dedica a la pintura.

Pregunta: ¿Cuándo comenzó su carrera de dibujante?

Julio Briñol: Empezó mientras que estudiaba, ya que mi padre era un pintor y a mí me gustaba mucho verlo. Mi padre fue bastante conocido y ganó la medalla de oro de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

P.:¿Cómo entró en contacto con Brugera?

J.B.: Pues… mmm… vamos a ver… el hermano de mi novia era guionista en Brugera y, como sabía que me gustaba me presentó a la editorial. Hice algunas pruebas que gustaron, pero el Sr. González dijo que antes tenía que trabajar en otras editoriales para coger experiencia, así que busqué otra más pequeña donde dibujé el Detective Fenelón, que fue creación mía. Y tras estar 3 meses, me volví a presentar y entonces me aceptaron.

P.: ¿Cuándo dejó el dibujo?

J.B.: Aunque trabajaba para Brugera, yo seguía en Madrid y mandaba las colaboraciones por correo urgente y a la vez yo trabajaba en un estudio de arquitectura. Lo dejé en el 65: estaba casado, con tres hijos y no me daba tiempo, así que tuve que decidir con qué me quedaba (dibujo o estudio) y, aunque me gustaba dibujar, en el estudio ganaba más dinero y renuncié a las historietas.

Trueno según Briñol

P.: ¿Qué opinión le merece su colaboración con El Capitán Trueno?

J.B.: En aquella época era mucho prestigio, lo mejor. Los mejores dibujantes lo hacían, así que me hizo mucha ilusión. Fue una etapa muy bonita: de hecho, estuve a punto de irme a Barcelona.

P.: La utilización de las famosas caras recortadas son, según muchos dibujantes, la vergüenza de la colección ¿usted las utilizó?

J.B.: Al principio sí, porque no me dieron opción, pero enseguida las dejé. Era mucho trabajo (buscar el tamaño, la figura, recortarla, pegarla, emborronar…) así, que empecé a dibujarlas yo mismo y, además estaba mucho más contento.

P.: ¿Con qué disfrutó más con las portadas o con las viñetas?

J.B.: Con las portadas. Eran más grandes y en colores. Además teníamos más tiempo. Las viñetas había que hacerlas a todo correr y no se podía mostrar mucha creatividad. Para la portada teníamos hasta una semana para buscar el encuadre, etc.

P.: Se habla de dibujantes que terminan como pintores ¿es usted uno de ellos?

J.B.: Sí. Yo seguí en el estudio de arquitectura y en los ratos libres pintaba. Ahora sigo pintando y hago exposiciones…

P.: Pregunta obligada: ¿Qué personaje del cuarteto protagonista es su preferido?

J.B.: Goliath resultaba el más plástico para dibujarlo, porque con las franjas horizontales destacaba mucho, y además era gordo… Siempre está comiendo, y tenía mucha gracia… Pero también me gustaba mucho el protagonista: Trueno.

P.: ¿Algún proyecto para el futuro?

J.B.: De momento seguir pintando. Estoy preparando otra exposición.

P.: Para terminar, ¿Qué le parece estar entre los más buscados de El Capitán Trueno?

J.B.: Me sorprende, porque era una cosa casi olvidada, pero no me imaginaba que, al cabo de los años, hubiera interés. Me ha agradado mucho.

Me gustaría que dijera por algún lado que no nos dejaban firmar y no se sabía que dibujabamos varios dibujantes, aunque yo colé alguna que otra firma.

 

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