Ambrós

Ambrós

Miguel Ambrosio Zaragoza nació en Albuixech en 1.913 y murió en 1.993. Fue profesor hasta la Guerra Civil y trás ésta trabajó en el campo con sus padres, hasta que en 1.946 inicia su carrera de dibujante.

Pregunta: Señor Ambrós, ¿Cómo se convirtió usted en dibujantes de tebeos?

Ambrós: A mí siempre me ha gustado dibujar. Ya dibujaba cuando casi no me sostenía de pie. Cuando tenía 13 ó 14 años fuí a la escuela de Artes y Oficios de San Carlos, pero me suspendieron y, a pesar de mi afición, tuve que seguir los consejos familiares y estudié Magisterio. Mucho más tarde, cayó en mis manos un tebeo de El Guerrero del Antifaz y tomé la decisión de probar fortuna con los tebeos, porque si hubiera que inventar un tipo de dibujo que le cayera bien a mi estilo ése es el del tebeo.

Trueno según Ambrós Trueno según Ambrós Trueno según Ambrós Trueno según Ambrós

P.: ¿Qué recuerda del nacimiento de Trueno?

A.: Recuerdo que el Director Editorial, Sr. González, le pidió a Víctor Mora que creara un personaje medieval. Mora era un enamorado de El Príncipe Valiente y así pudo hacer una versión española. Me dieron una sinopsis de la serie, con los rasgos generales de los personajes y yo hice los bocetos, con dos o tres modelos para cada personaje. Trueno debía ser un hombre joven, alto, fuerte. Goliath un fortachón tuerto, etc.

P.: ¿Tiene especial cariño por alguno de los personajes?

A.: No. Me gustaban todos por igual. En general siempre me han gustado más los personajes secundarios que los héroes. Encuentro absurdo cualquier tipo de superhombre. De todas formas puedo citar Erik el Fuerte, uno de los enemigos de Trueno por el que sentía debilidad. Y de todos mis personajes hay uno que es quizás el que he dibujado más a gusto en toda mi carrera, una india, Colibrí, de la serie El Corsario de Hierro, creo que Mora dió ahí con un gran personaje, lleno de ingenuidad y espontaneidad.

Trueno según Ambrós Trueno según Ambrós Trueno según Ambrós Trueno según Ambrós

P.: ¿Por qué abandonó El Capitán Trueno?

A.: Porque en Bruguera consiguieron que aborreciera el dibujo. Tenían mentalidad de negreros. Nunca pude entenderme con ellos. Cuando empezó a venderse bien, pasó de quincenal a semanal y además tenía que dibujar las aventuras que se publicaban en Pulgarcito. No podía con todo. Me dijeron que me buscara otros dibujantes para ayudarme, pero a mí no me gustaba el papel de patrón, así que ellos me pusieron a Beaumont para que pasara a tinta mientras yo hacía el dibuja a lápiz. Era todo muy rápido, y yo creía que no me pagaban lo suficiente, así que decidí abandonar el mundo del tebeo, era 1.960.

Pero no lo abandonó, probó con la pintura, pero no era muy bueno. Así que volvió con Bruguera (1.964); lo intentó con otra editorial pero hubo de volver a Bruguera. Años más tarde, de la mano de Mora volvió a triunfar gracias a El Corsario de Hierro.

Joan Navarro
Extraído de “Aventuras Bizarras/Las Nuevas Aventuras de El Capitán Trueno”, de Editorial Planeta-De Agostini, S.A.

 

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